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DECIMOTERCERO ENCUENTRO / JULIO 2014

Músicos y canciones populares en la Casa de la Cultura

Músicos y canciones populares en la Casa de la Cultura

Yo vengo a ofrecer mi corazón sea quizás una de las canciones más hermosas de Fito Páez, casi un himno que recorre países y no reconoce fronteras. Como esas canciones que dejan de pertenecer al autor porque generaciones y generaciones de los lugares más recónditos del planeta se apropian de ellas, y en buena ley. Ese lugar puede ser, por ejemplo un lago escondido de Guatemala, en el que un grupo de niños y niñas canta mientras juegan con el agua y se refrescan. Esa experiencia fue vivida por Mercedes Groba, cantante y tallerista, quien junto con Ian Liberman y Joel Wul hicieron el cierre musical de los Encuentros de formación.

Esa misma emoción que sintió ella al descubrir a esos niños guatemaltecos que cantaban Yo vengo a ofrecer mi corazón, se vivió en el cierre, el sábado 19 de julio, con un sol de invierno disfrazado de primavera. Antes de la entrega de los certificados a educadoras y educadores, los tres músicos invitados tomaron sus instrumentos para compartir el disfrute de poder cantar juntos. Y bailar un poco con la última canción.

Mercedes Groba, en la voz, Ian Liberman en guitarra y Joel Wul con el cajón peruano son integrantes de un conjunto de cumbia que lleva por nombre La Navarro y se convocaron para este evento de cierre. “Somos un proyecto alternativo dentro de una banda”, dice Ian y mira a sus compañeros después de brindar un recital acústico en el salón del primer piso de la Casa de la Cultura. Los tres se conocen, conocen sus ritmos, su dinámica y se decidieron con gran emoción y felicidad a que el debut fuera en el marco de estos Encuentros, como despedida a educadoras y educadores que sábado a sábado durante casi tres meses se reunieron para compartir experiencias y poner en discusión los temas cotidianos del trabajo comunitario en las organizaciones barriales.

¿Cómo fueron elegidas las canciones?

Mercedes: Fueron elegidas por gusto y compartiendo el sentido de lo que fue trabajado a lo largo de este recorrido entre educadoras y educadores populares. Un sentido local, El cosechero tiene que ver con la cosecha del algodón en Corrientes, dos canciones de Pedro Asnar, otra canción en portugués, para abrir las fronteras y Yo vengo a ofrecer mi corazón, de Fito Paéz. Seguimos en sintonía, y sabemos que es un hecho, una realidad que nadie trabaja solo. Somos parte de algo más grande.

Ian: En general coincidimos en nuestro gusto por las canciones populares. De hecho es lo que más nos gusta.

Mercedes viene del Teatro y tiene cierta experiencia en escenarios, Ian toca la guitarra y Joel, el charango y la percusión. En el grupo de cumbia son siete músicos, y cuando están todos sobre el escenario suena el saxo, el bajo, la percusión y el acordeón. La idea de todo festejo musical es para ellos construir un diálogo, que los espectadores no sean simples espectadores sino que se incluyan, que bailen y que canten.

Cerrar este encuentro con música le imprime esa cuestión sensorial que venía siendo trabajada pero que a través del arte se vive plenamente. Fue muy emocionante escuchar en este marco de educadores y educadoras la canción Yo vengo a ofrecer mi corazón, de Fito Páez.

Joel: Esa emoción se percibió. Llegamos acá una hora antes y se sentía esa cosa de grupo, todos intercambiando opiniones, fue muy lindo. Por eso, nuestro objetivo era que la música resonara con esa idea colectiva, que tuviera un sentido.
¿Cómo viven la música cotidianamente?

Ian: Para mí es una actividad recreativa, un cable a tierra, si me siento mal, me calma, lo disfruto, es algo hermoso. Me llevó mucho tiempo tocar bien, es algo que me tiene que pasar todos los días, y que si me falta eso, no es lo mismo.

Joel: Lo hacemos porque nos encanta y los disfrutamos.

Mercedes: Vivimos de la música espiritualmente. Yo me levanto y escucho música, me pasa con las otras artes también, no es algo alejado de mi vida, es parte. Por eso yo digo que vivo de la música, porque me alimenta. Yo puedo decir, ésta es mi profesión porque tiene que ver con un lugar, no con un reconocimiento económico sino con hacer de ésto –no importa qué sea- una profesión. Y así como ellos son educadores populares y armaron una red, nosotros somos músicos populares aunque vivamos de otra cosa.

Entrevista: Laura Rosso