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CIERRE DE LOS ENCUENTROS DE FORMACIÓN / JULIO 2014

Un camino recorrido entre todos y todas

Un camino recorrido entre todos y todas

Cada sábado, educadoras y educadores fueron las y los protagonistas de los encuentros de formación que se desarrollaron entre abril y julio en la Casa de la Cultura de Quilmes. Ellas y ellos mantuvieron a lo largo de este tiempo el mismo compromiso para trabajar comunitariamente, conformar una red de educadores populares y sostener con inquietudes esta apuesta que quedó enmarcada en el debate de ideas, la racionalización de la palabra y el desarrollo de instancias artísticas.

Coordinadoras, talleristas y todo el equipo de la Secretaría de Desarrollo Social se brindó con profesionalismo y alegría para hacer posible –como ocurrió- la llegada a buen puerto. Encontrarse, reconocerse y reflexionar sobre la propia práctica del trabajo comunitario permitió visibilizar la tarea que educadoras y educadores de las organizaciones barriales realizan diariamente para debatir tensiones, sostener diferencias y afirmar identidades.

A lo largo de los encuentros se trabajaron temas relacionados con el trabajo cotidiano que realizan en los centros e instituciones, la organización de las tareas, la toma de decisiones, la elaboración de proyectos, el juego como derecho y recurso y las diferentes formas de reconocimiento, siempre desde la perspectiva de la educación popular. El eje estuvo puesto en transmitir, recrear e intensificar las prácticas educativas en el trabajo comunitario para fortalecer y hacer visible el trabajo de las y los educadores en los barrios. Y seguir construyendo redes para poder abrir instancias nuevas de encuentro y trabajo. Esta etapa de trabajo llegó a su fin, se produjeron grandes logros y fue posible dar cuenta de que el trabajo colectivo es aquel que permite construir.

Al respecto, Valeria Isla, Secretaria de Desarrollo Social dijo: “Me parece que entre todos y todas hemos logrado crear y producir momentos muy significativos. Se logró integrar la palabra, las ideas y la práctica, fue posible que educadoras y educadores puedan pensarse, un punto de partida para que de acá en adelante puedan crecer y seguir produciendo transformaciones”.

Durante el encuentro estuvo presente el Consejo Local de Protección y Promoción de Derechos de Niños y Adolescentes de Quilmes, con Claudia Loff, de los Jardines Comunitarios de Quilmes de la Congregación Evangélica Argentino Germana Buenos Aires Sur; Marcelo Mosqueira, del CESAJ de Solano; Walter Ormazábal, del Centro de Estudios Pedagógicos, Sociales y Ambientales Paulo Freire; y Juan Pablo Campos, de Asociación Civil Villa Valdocco - Oratorio Bartolomé Garelli, quienes compartieron la experiencia del cierre de estos talleres con las educadoras y los educadores populares.

Entre los participantes estuvieron presentes también los referentes de la Asociación Civil de la Ribera de Bernal, del MTD Darío Santillán, y de la Sociedad de Fomento Esperanza Grande. El salón de la Casa de Cultura estaba repleto de colores, de trabajos realizados y afiches trabajados en encuentros anteriores, desde las letras que ayudaron a formar la imagen de Eucadoras.es Quilmes, hasta los mapas donde cada organización ubicó su barrio y su organización. Luego llegó el momento de compartir canciones, salir a la calle a realizar la pegatina de fotos y recibir los certificados de participación
entre los abrazos y los aplausos de compañeros y compañeras.

Todo estuvo signado por la emoción y la nostalgia de algo que concluye, sin embargo queda pendiente la implementación de un proyecto, una salida educativa cultural colectiva. Para esa salida, que volverá a reunir a educadoras y educadores de Quilmes, se va a contar con el apoyo de la diputada provincial Eva Ramírez, quien va a acompañar esta actividad con un financiamiento que la hará posible. Sobre la posibilidad de replicar estos encuentros, Isla remarcó: “La idea es poder generar otras instancias, quedó claro que es una línea de trabajo que desde la Secretaría de Desarrollo Social nos interesa mantener de manera sostenida. El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación también apostó a este espacio; lo vamos a incorporar como parte de la política pública porque ha sido una experiencia excelente desde todo punto de vista.”

El trabajo realizado por las coordinadoras, talleristas y equipo de la Secretaría merece un párrafo especial. En primer lugar, la tarea fue agradecida por las y los educadores, quienes se llevaron herramientas, aportes y posibilidades de pensar sus recorridos de la mano de quienes llevaban a adelante los encuentros. Este trabajo también fue subrayado por Isla, quien dijo: “Quiero destacar la propuesta realizada por Claudia Santillán, Mariana Vázquez y todo el equipo de la Secretaría, son profesionales serios que trabajan mucho para traer la mejor calidad, que hizo al sostenimiento de estos encuentros. Eso fue muy valorado de parte de las educadoras, y los resultados tuvieron que ver con producir pensamiento singular y pensar alternativas. Por otra parte, planificar cada taller para que circule la palabra y que haya producción requiere de mucho trabajo por detrás. Para cada sábado hubo mucho trabajo, y hubo también reflexiones después de cada taller, por eso decimos que acá se abre una puerta para continuar por este camino.”

Cada cual se llevó sus propias experiencias. Compartimos aquí algunas sensaciones, y conclusiones de las y los protagonistas después de este tiempo de trabajo.

Sus voces:

Analía, del Comedor del Kilómetro Trece: “Tenía la intriga de cómo sería, qué hablaríamos, con quién me encontraría… Fue muy grato el momento desde la primera vez que entré, me sentí cómoda de entrada. Pude contar mis inquietudes, poder verme, que todos sepan quién soy, de dónde vengo, qué hago, qué quiero, cuál es mi meta. Me llevo todo lo que hemos compartido. No lo puedo describir, fue una oportunidad única, un ida y vuelta. He vivido cosas que me enriquecieron, jugamos, actuamos, nos reímos. Lo disfruté a full. Cada sábado sentía que este era mi momento.”

Cecilia, de Casa del Niño: “Vine a todos los encuentros y desde el primer día fue muy interesante. Estoy en la organización desde que era chiquita, toda mi vida está ahí, y ahora tengo esta motivación de ayudar. Venir acá me dio herramientas; fuimos debatiendo y conocí gente de otras organizaciones en Quilmes. Todos sentimos lo mismo.”

Sandra, de la Casa del Niño Medalla Milagrosa, de Solano: “Participé en todos los encuentros. Me pareció muy interesante. Anteriormente tenía pensamientos y no me animaba a sacarlos, hoy en día puedo decir lo que siento, tirar ideas y veo que no pasa nada. Antes tenía ese miedo de decir algo y pensar ¿estará bien, estará mal?, acostumbrados a que la palabra del referente es la que pesa más. Hoy veo que somos todos iguales, y todos tenemos algo para aportar. Es como que la cabeza se me abrió y nos animamos a más. No estoy con la misma tensión de antes. Estoy más relajada, me sirvió y me llevo mucho. Fortalecerse, expandir la cabeza, aportar más, está bueno”.

Romina, de Creciendo con amor: “Fue muy lindo venir. El jardín en el que estoy es al que yo fui de chica, así que conozco la organización, crecí ahí. Me gustó la parte de los juegos, me ayudó a soltarme.”

Johana, del Centro Comunitario María Nazareth: “Yo doy clases de apoyo escolar, educación física y manualidades. Este es el primer taller al que vengo. Lo que aprendí lo aprendí de mis compañeras. Los juegos me sirvieron, lo que se puede hacer con las tapitas, como hicimos acá por ejemplo, lo hicimos en el centro y a los chicos les gustó, se re divirtieron. Acá hay muchos jóvenes y eso está bueno. Conocimos organizaciones que están muy cerca de la nuestra y no sabíamos”.

Sebastián, de Murga cachivache: “Todos aprendimos un poco de todos, hicimos un gran grupo de compañeros y amigos y eso me gustó muchísimo. Muchas enseñanzas, no imaginaba que había tantas agrupaciones. Cada vez que venía aunque estaba cansado, me divertía, aprendía, me llevaba ideas nuevas y juegos para los chicos. Las enseñanzas de los profesores fueron muy importantes. Rescato el amor y el compromiso.”

Viviana, de Casa de los Niños Hogar de mis sueños: “Estos tres meses fueron un recorrido importante para aprender un montón de cosas, despejar un montón de dudas que acá se debatieron y me daba cuenta que les pasaba lo mismo a muchas organizaciones. Por ejemplo, el no saber poner límites en los horarios cuando una trabaja, hasta donde quedarse o no. Esto me ayudó a tomar decisiones. Me di cuenta de que me ayudó a pensar.”

Alejandra, de San Pedro y San Pablo: “Fueron tres meses de pensar cosas en lo personal y con respecto al trabajo y al trabajo con los chicos. Trabajamos sobre cómo responder algunas preguntas, saber manejar la situación. Me ayudó a resolver. Y con los compañeros saber tomar determinaciones, la verdad fue una experiencia muy linda. Yo siento que fui creciendo. Me siento privilegiada de haber podido hacerlo. Muchas gracias a todos.”

Victoria, de Zapatilla gastadas: “Esto es una puerta que se abre y un empuje a trabajar más organizados. Es como una esperanza, juntar esas lucecitas que están dispersas y hacer algo que brille más, que se note, para seguir creciendo. Esto potencia y enriquece. Saber que los diferentes barrios están peleando por lo mismo es muy valioso. Es lindo compartir, tener este vínculo, saber que hay gente que también quiere reforzar su trabajo.”

Itatí, de Barrio San Cayetano: “Siento que esto no termina, sino que recién empieza. Todos somos necesarios, importantes, todos tenemos mucho para dar. No todos tienen el interés o la preocupación por el trabajo social, o esa mirada por el otro; siento que los que estamos acá nos involucramos.”

Carmen, de la Consejería de Salud sexual y reproductiva de Villa Luján: “Fue un gran crecimiento interior, a nivel humano. Las experiencias te hacen vivenciar y visualizar las necesidades de los demás. Acá compartí, intercambié, escuché, aprendí. Quiero seguir caminando y el taller me enseñó a seguir caminando con más seguridad.”

Tal como destacaron las coordinadoras en el primer encuentro, nadie delega en quien no confía y la construcción de la confianza se hace día a día poniendo en primer plano el nosotros, ese plural que construye un colectivo de educadoras y educadores. En estos encuentros ellas y ellos se pensaron, reflexionaron y se reconocieron. El camino está listo para andarlo, para seguir caminado juntos.

Informe: Laura Rosso