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/ OCTUBRE 2014

Oratorio Bartolomé Garelli, cuando la apertura se respira desde la puerta

Oratorio Bartolomé Garelli, cuando la apertura se respira desde la puerta

En un mundo donde hay plazas enrejadas y escuelas con sistemas de alarma, encontrarse con el Oratorio Bartolomé Garelli, en la esquina de Las Heras y Caseros, en el barrio El Monte- El Matadero de Quilmes Este, resulta por lo menos, alentador. Lo primero que se observa al llegar es que la puerta está abierta. Esa es la costumbre –y la decisión- de quienes coordinan la Asociación Civil Villa Valdocco, que desde el año 2005 comenzó a llevar adelante actividades y proyectos culturales, recreativos y educativos en el Oratorio. Primero fueron clases de apoyo escolar para los chicos y chicas del barrio. Luego se sumaron talleres de oficios, una juegoteca y espacios de formación profesional. El lugar, que hasta fines de los años ochenta fue una curtiembre, estaba cerrado y abandonado. Desde el momento en que cerró la fábrica, el inmueble pasó por varias fases. Primero funcionó como taller de autos, también fue un desarmadero, luego se alojaron familias, más tarde hubo un comedor infantil, y luego comenzó a funcionar el Oratorio, o “el Garelli”, como lo llaman en la actualidad.

A partir del 2007, la Asociación Villa Valdocco comenzó a invertir en el lugar para poder reciclar ese enorme galpón que ocupa toda la esquina y transformarlo en un lugar para la comunidad. Empezaron a construirlo y a quererlo, ladrillo a ladrillo, con la alegría de ver cómo el barrio acompañaba ese crecimiento. Re inventar un lugar es poner la imaginación y el trabajo voluntario al servicio de lo que se cree posible y transitar un compromiso para crear otra realidad. Ese fue el desafío. Y el resultado empezó a percibirse de a poco, como todo proceso de construcción. Hoy, es un lugar por el que circulan más de quinientas personas por semana. Se organizan jornadas solidarias y festivales con la participación de los vecinos. También, cuando hay que colaborar con trabajos de mantenimiento y construcción, se acercan para pintar, sacar tierra, alisar los pisos y hacer los baños. Siempre hay movimiento, y mientras todo sucede –niños y niñas que juegan, jóvenes que asisten a talleres y adultos que llevan adelante sus estudios secundarios a través del Plan Fines, la puerta del lugar está abierta. Así, el Oratorio Garelli es un lugar de suma importancia para el barrio, la puerta está abierta y no hay rejas.

La Asociación Villa Valdocco hoy también está luchando la expropiación. El deseo del barrio es que quede a su nombre, a sabiendas de que el espacio es de todos y todas. Desde el 2001 trabajan en el barrio El Monte - El Matadero con el objetivo de contribuir a la democratización cultural y a la participación popular. Plantean su trabajo cotidiano con una lógica diferente, abierta. Juan Pablo Campos, uno de los coordinadores de la Asociación –y quien conoce a todos los vecinos y vecinas que se acercan- dice: “La intención es hacer cosas nuevas, trabajar de otra manera. Por acá, todos entran, pasan y te saludan. El barrio se apropia cada vez más y la gente se siente cada vez más parte del lugar”. La clave está puesta en que sea un espacio participativo, con programas divididos en tres ejes: un eje recreativo-deportivo orientado a adolescente (se organizan, por ejemplo, campeonatos en la cancha de fútbol que hicieron en la terraza); una línea de talleres y oficios -herrería, carpintería, cocina, panadería, peluquería, electricidad, informática; y una rama cultural con clases de fotografía, guitarra, dibujo, murga, canto, cine, teatro y arte.

Cambiar la mirada.

Construyeron un lugar que recupera el espacio público en pos de la participación y formación de los vecinos. “Hay muchas historias, muchos pibes que vienen y muchas veces hay que intervenir”, continúa Juan Pablo. “Siempre lo hacemos desde el diálogo, construimos los vínculos y el respeto por el espacio. Trabajamos los límites, las normas y la convivencia. Por eso, el lugar está abierto, por eso decidimos no poner rejas, porque creemos que la clausura genera más resistencia y más violencia. Nuestra obligación es tener las puertas abiertas. Hay que cambiar la mirada. Vamos aprendiendo todo el tiempo. Lo primero que aprendimos es la apertura. Lo mismo ocurre con algunos talleristas y animadores y animadoras, todos son jóvenes del barrio. Jóvenes comprometidos que se suman a los ejes de trabajo con una mirada pedagógica popular, recreacional y técnica. Nos interesa también que los más chicos tengan un espacio digno para jugar. Por eso, siempre es un hacer continuo. Es una cadena, nosotros acompañamos y pensamos la formación. Trabajamos mucho el nivel personal y humano. ¿Quién soy, de dónde vengo? ¿Por qué estoy acá? Pensarse y pararse como personas.”

Lo cualitativamente diferente del Oratorio Garelli se ve en la convivencia de quienes habitan el lugar. Dejar de lado los preconceptos es otra de las claves, porque estallan cuando la consigna parte del compromiso y el motor es el trabajo de todos los días. “Hay una lógica de la clausura donde el otro, la otra es peligroso/a, y por eso tengo que poner rejas. Hay que recuperar otras cosas… Nosotros hacemos murales, juegos en la calle. El paradigma de la sociedad es individualista y capitalista. Es un debate que tiene que ver con la sociedad donde vivimos. Acá queremos cambiar la mirada”, concluye Juan.

Por Laura Rosso



MESAS PARTICIPATIVAS DE GESTIÓN BARRIAL

Las Mesas Participativas de Gestión Barrial son un espacio de encuentro abierto, que promueve el diálogo entre vecinos, vecinas, escuelas, jóvenes, organizaciones sociales, la Secretaría de Desarrollo Social y la Secretaría de Cultura y Educación. Esta experiencia permite la participación directa y la construcción colectiva de iniciativas destinadas a mejorar la calidad de vida de cada barrio.

Desde el año 2008 hasta junio de 2015 se realizaron 493 encuentros participativos en las Sedes de las Mesas de IAPI, Solano Eucaliptus y Solano La Paz, La Ribera, Villa Luján, el Monte, el Matadero, Itatí, Azul y Ezpeleta. Durante el 2014, se llevaron adelante Proyectos Participativos Sociales, Educativos y Culturales por un monto de SETECIENTOS OCHENTA Y TRES MIL NOVECIENTOS NOVENTA ($783.990,40) pesos.

En el marco de estos encuentros, fomentamos el trabajo en conjunto entre las vecinas y los vecinos, las organizaciones y las autoridades municipales para que entre todos tomemos decisiones sobre aquellos problemas del barrio que conjuntamente definimos como prioritarios y sobre las distintas alternativas para solucionarlos.