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/ AGOSTO 2015

Certificaciones para Facilitadoras de Primera infancia: un rol clave en los barrios.

Petrona Aranda es coordinadora de la Sociedad de Fomento Enrique Muiño de Ezpeleta, y participó junto con otras treinta y cuatro compañeras de distintos barrios de Quilmes, de la entrega de certificados de Facilitadoras del Desarrollo Infantil. El acto, que se realizó en el mes de mayo, tuvo lugar en el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Ese día fue una jornada de mucha emoción. Salieron todas juntas en un micro, acompañadas por Mónica Villalonga, Directora de Promoción de Derechos de la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia de la Secretaría de Desarrollo Social de Quilmes, y quién articuló con los técnicos del Programa Primeros Años y las Facilitadoras y Facilitadores.

Para la entrega de las certificaciones, Petrona se acercó al estrado y recibió de manos de la Ministra de Desarrollo Social de la Nación, Dra. Alicia Kirchner, el certificado –en representación del resto de las Facilitadoras-. Del acto participaron también el Ministro de Trabajo, Dr. Carlos Tomada y el Profesor Gabriel Asprella, Secretario de Extensión y Bienestar Estudiantil de la Universidad Tres de Febrero.

El anuncio simbolizó el cierre de un proceso de capacitaciones que tuvo lugar entre el 2010 y el 2012, con una convocatoria realizada en el marco del Sistema Nacional de Formación Continua de Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS), el Consejo Nacional de Coordinación Políticas Sociales, a través del Programa Nacional de Desarrollo Infantil Primeros Años y la Universidad de Tres de Febrero.

El objetivo del Programa Nacional de Desarrollo Infantil Primeros Años ha sido instalar como política pública el desarrollo de niñas y niños de 0 a 4 años en un contexto familiar y comunitario, es decir, con un enfoque de integración. Promover el Desarrollo Infantil Temprano, desde un abordaje integral, implica la construcción de entornos contenedores y protectores de los derechos de niñas y niños. Respecto de lo sucedido en Quilmes, Mónica Villalonga cuenta que fueron evaluadas y certificadas treinta y cuatro facilitadoras/es. Esta formación habla de la importancia de instalar como política pública el desarrollo integral de niñas y niños. Sobre ese punto, Villalonga agrega: “Primeros Años apunta a niños de 0 a 4 años. El Programa ve a los niños en el ámbito familiar, entendido en su sentido más amplio. La idea fue brindar acompañamiento a esas familias con propuestas educativas, lúdicas, de soberanía alimentaria y salud. Por ejemplo, con Primerísimos Lectores se estimulaba la lectura desde bebés. Muchas veces se espera a estar en la escuela para que chicos y chicas tengan contacto con los libros. Esta propuesta partía de hacer accesible todo lo que fuera lectura desde la primera infancia, tanto para quienes cuidan a los niños como para los niños mismos. Y eso fue de mucho impacto porque se trabajó tanto en las salas de espera de los centros de salud, como en los lugares de juego. Con un doble destinatario: mamás y bebés. Desde ese punto de vista, fue una experiencia nueva también para las mujeres. Era recuperar el juego en primera persona, también para ellas.”

Tanto Petrona como el resto de las Facilitadoras fueron evaluadas en septiembre del año pasado y recibieron el certificado el 13 de mayo de este año. Petrona recuerda lo sucedido aquel día: “Me emocioné mucho, lo estaba esperando y cuando me llamó Mónica no lo podía creer. A mí me tocó trabajar con los chicos del jardín. Nos dimos cuenta de lo bueno que era cuando empezamos a leerles cuentos a los más chiquitos, y eso hacían las mamás después. Hicimos libritos de cuentos que luego los repartíamos”.



Facilitadoras y facilitadores: figuras claves del barrio


Estas certificaciones implican un reconocimiento público de las habilidades, conocimientos y destrezas adquiridas por las Facilitadoras y Facilitadores, figuras claves en organizaciones sociales, instituciones y sociedades de fomento. Todas trabajan en sus barrios y tienen gran experiencia en el trabajo comunitario, además de sensibilidad social y compromiso con la infancia. Acompañan a las familias en el fortalecimiento de las prácticas de crianza, promueven el intercambio de experiencias cotidianas y establecen vínculos y redes entre ellas. Su trayectoria e inserción en la comunidad las constituye en referentes locales de las familias. Pueden resolver un problema determinado, aportan información y favorecen el vínculo con diferentes organizaciones e instituciones locales. Establecen acuerdos con las familias para incidir en las prácticas familiares y fortalecen los lazos en beneficio del desarrollo integral de niñas y niños. Desde esta perspectiva, se subraya la responsabilidad colectiva en torno a la primera infancia y la mirada –imprescindible- de niñas y niños pequeños como sujetos de derechos.



Por Laura Rosso